Cómo sembrar miedo a la vacunación contra el HPV

Esta nota de La Nación es un ejemplo de cómo NO se debe cubrir periodísticamente un tema tan sensible como la vacunación. La irresponsabilidad del periodista en cuestión nace del hecho de tomar dichos y menciones anecdoticas y darle valor de prueba evadiendo toda réplica o explicación racional.

El resultado es una nota que deja en claro una posición que, probablemente, sea la de la autora pero que genera y predispone al público a tomar una posición contra las vacunas por “malas” o con graves problemas que jamás han sido probados.

De hecho, se citan varios casos de organizaciones o grupos que intentan eliminar la vacuna contra el HPV por los supuestos riesgos secundarios que, al día de la fecha, no han sido probados. Algo similar a lo que pasó con toda la movida Anti Vaxx que acusaba a las mismas de provocar autismo basadas en un estudio fraudulento de un ex médico (perdió la licencia por crear estos estudios falsos entre otras causas).

La nota está llena de casos falsos de grupos demandantes que buscan obtener un rédito de gobiernos o farmacéuticas utilizando las tácticas de miedo anticiencia para lograr un resultado favorable. Se menciona a organizaciones como el American College of Pediatricians en Estados Unidos pero no se indica que no sólo no es una colegiatura de todos los pediatras de ese país sino que es una organización ultraconservadora, anti gay, pro abstinencia y anti aborto y se deja de lado a la American Academy of Pediatrics que reune a la mayoría.

Este es uno de los tantos sesgos a la hora de elegir “testimonios” pero carece constantemente en cada párrafo de provisión de pruebas o evidencias, ni en contra ni a favor, es decir, son dichos de grupos que “dicen” que hay “casos” provocados por las vacunas.

Los casos como el de Japón no sólo no fue corroborado sino que la mayoría de las niñas que se habían quejado de supuestos dolores ni habían recibido la vacuna. El caso de Colombia es otro vergonzoso para el artículo, desmayos colectivos en un colegio religioso, sin evidencia alguna que correlacione la vacunación con el desmayo.

Pero además el artículo adolece de algo fundamental. El riesgo de la enfermedad que previene esta vacuna, la incidencia sobre la población es enorme. ¿Cuántas mujeres mueren por cáncer de cuello de útero? ¿Cuántas quedan perjudicadas de por vida?

La vacunación es un tema que se ha tornado polémico en los últimos años en sociedades donde ya casi toda la población adulta está vacunada. Donde las terribles enfermedades contra las que se aplicaron han sido prácticamente erradicadas. Sólo aquellos que no ven las consecuencias acusan a las vacunas (que ya tienen) de todos los males. Basta con visitar Wikipedia para entender lo que era la poliomelitis o la viruela.

Al no contrastar la cantidad de casos de la enfermedad a prevenir con los casos de alergia a la vacuna contra los efectos secundarios, contra los efectos positivos y todas estas relaciones entre sí, los antivacunas encuentran su espacio para difundir mentiras.

Dando un simple ejemplo, un millón de vacunaciones, diez personas con efectos secundarios. Cero vacunaciones, 500.000 potenciales enfermos, varios miles de muertos. Esa es la relación con varias de las enfermedades. El HPV afecta a más del 66% de la población, vos, yo, seguramente somos portadores del virus sin saberlo. La vacuna en los niños y niñas les abre la puerta de un futuro sin esta enfermedad, se sumó a los hombres para que éstos no fuesen los portadores que contagien a las mujeres que son las que más afectadas se ven por portar el virus.

Entonces ¿Quién es el verdadero damnificado de este tipo de artículos? La sociedad, primero, la ciencia y el periodismo después. Otra mala noticia.
Sitio: La Nación
URL: http://www.lanacion.com.ar/1993182-vacuna-del-hpv-asociaciones-de-victimas-en-distintos-paises-denuncian-efectos-adversos
Redactor: Daniela Chueke Perles